Alejandro Aquino ha escrito y publicado hasta siete novelas contando con la presente, entre los años 2015 y 2024. La presente, titulada La estela de los bisontes, data de 2023, y se divide en las dos partes tituladas "El Reino Citerior" y "El Imperio de Ultramar".
El autor recurre a un personaje ficticio, Telmo Cañizares, que en sus últimos días le hace escribir a un escribano su vida y sus aventuras como amigo inseparable de don Nuño Beltrán de Guzmán, nacido en Guadalajara (España) y fundador de Guadalajara (Jalisco, México).
Nuño Beltrán de Guzmán, ante el emperador Carlos y su secretario Francisco de los Cobos, tenía el mérito de que no era un aventurero aguerrido sino un hombre que había estudiado leyes en la Universidad de Valladolid y que había demostrado lealtad al emperador en diversos menesteres.
Entonces, Carlos I de España y V de Alemania lo nombra Auditor para fiscalizar los excesos de los conquistadores, especialmente del ambicioso Hernán Cortés. Formalmente, el 13 de diciembre de 1527, la Real Audiencia y Cancillería Real de México, presidida por don Nuño y cuatro Oidores, tendrá mayor autoridad que el gobernador Estrada y que el capitán Hernán Cortés, quien junto con Pedro de Alvarado llega a ser juzgado por el Auditor don Nuño. La Audiencia es actualmente el Palacio Nacional.
Su cargo de presidente de la Real Audiencia llega hasta 1530, cuando Hernán Cortés es nombrado marqués del valle de Oaxaca y don Nuño es destituido por orden del Consejo de Indias.
A partir de este momento don Nuño Beltrán siente el estímulo de ser un auténtico Adelantado del reino de España en las nuevas tierras y de superar en renombre a Hernán Cortés. Emprende un viaje de exploración y conquista hacia las tierras del norte y noroeste en busca de riquezas y de las praderas de bisontes, según las referencias de su juventud en España y de los nativos americanos.
Con un séquito avanza por pueblos deshabitados por el temor de los nativos hasta llegar a Tzintzuntzun, capital del reino purépecha; luego pasan por Cuitzco, Xalisco, Poncitlán, Tonalá, donde se verá atraído irrefrenablemente por la reina Cihuapilli; persuadido, reanuda los avances: a Nochistlán (1530), Cihuatlán de las amazonas (que vivían solas porque los hombres iban a la guerrilla contra los españoles); y por esas latitudes decide fundar la ciudad de Guadalajara (5 de enero de 1532), en territorio de tecuexes y cazcanes.
La Corona Española le ordena que el territorio no se llamará como quiere don Nuño "La Mayor España" -trasunto de la Magna Grecia- sino "Nueva Galicia". Don Nuño funda otras ciudades y permite que los vecinos de Guadalajara trasladen el asentamiento a un sitio más protegido del asedio de los cazcanes.
El 13 de abril de 1534 Hernán Cortés llega hasta la presencia de don Nuño para reclamarle un navío secuestrado. Se entabla una disputa sin entenderse, aunque lo importante era, como hoy en día, la lucha por dar una "imagen de poder" por parte de los dos.
Hernán Cortés se ve favorecido por la Corona. Sin embargo, desde enero de 1537 hay un proceso judicial contra don Nuño Beltrán.
Prácticamente, Telmo acompaña al noble don Nuño desde los años infantiles bajo la tutela de la familia del duque del Infantado de su amigo don Íñigo López de Mendoza, y frecuenta lugares como Alcalá de Henares o Toledo y sobre todo el palacio del Infantado:
La historia de Telmo Cañizares resulta bastante interesante y dramática, en parte por su temprano enamoramiento de su medio hermana Violante de Guzmán. Aunque él no mantiene la querencia primera, Violante sí mantiene su fidelidad incluso con las cartas enviadas a México.
Cuando don Nuño y Telmo muestran la debida fidelidad al recién llegado Carlos de Gante, formando parte de su séquito por Europa, el autor de esta novela ofrece un cierto panorama histórico y costumbrista de esa época, con el trasfondo de la regencia del cardenal Cisneros, las controversias cultas y populares por el advenedizo Carlos que pretende ser rey de España, por la guerra de los Comuneros de Castilla y por el Luteranismo. Los dos personajes alcarreños se desenvuelven en la Dieta de Worms, en Aquisgrán, en escenarios de los Países Bajos y de Alemania, conocen al descendiente de Colón y a algunos maestros de la primeras imprentas.
Llega un momento en que Telmo queda separado de Violante por la prohibición de su padre y de don Nuño por los continuos servicios de éste al secretario del rey don Francisco de los Cobos. Al sentirse solo, quiere llevar un mes de vida retirada de monje, pero una carta de don Nuño le hace ver la vida abierta y se va a cruzar el Océano.
Telmo se convierte en el testigo de los avatares de don Nuño Beltrán desde su partida de Sanlúcar (14 de mayo de 1525). A veces, se siente alarmado ante las penas severas que utiliza su "hermano" como gobernador o ante la inercia amorosa en que éste queda en Tonalá, y incluso llega a manifestarse, especialmente al verle hechizado por la reina: deja de actuar como un niño frívolo y fantasioso.
Será Telmo el que, convencido por don Nuño, aprenda la lengua nahuátl con el intérprete García del Pilar, aunque se interesa más por un ayudante, Cipactli, indio hecho cristiano. Una cosa extraña, pero no errónea, es ver escrito en la novela, con la intención de dar el nombre original, el nombre de Moctezuma como Motecuzoma.
Y más veces Telmo cumple para ayudar a su hermano: le da un puñetazo al obispo fray Antonio Ortiz durante una homilía; descubre los planes de traición del rey purépecha que se ofrece a guiarles; interviene en el interrogatorio de este rey en un juicio; intermedia entre el secretario del virrey y don Nuño, y aconseja a éste volver a España. Sin embargo, al llegar a Tonalá, Telmo se siente frustrado de no ser nombrado "capitán de tropas por don Nuño.
Llega otro momento en que las vidas de ambos se separan: el primero se queda en México, el segundo va a España a seguir el juicio y la condena.
Entonces, Telmo Cañizares vive su vida: recupera el contacto amistoso con el pintor Cipactli, lo cual le sirve al novelista para enlazar con la leyenda del origen de la pintura de la Virgen de Guadalupe en su ermita de México;
y para observar la dura realidad del mestizaje en ese momento y de lo que acontece en Nueva Galicia tras la ausencia de don Nuño.
Telmo tiene un hijo con una india. Entonces, en la Nueva España, muchos niños mestizos eran rechazados por ambos lados, tanto por los nativos de México como por los españoles. El mismo Telmo siente desapego por su hijo y ya no admira tanto al pintor: ni en su vida, "burda copia de una casta que no estaba a su alcance", ni en su obra, la pintura de la Virgen.
Sin don Nuño, la Nueva Galicia no tenía un gobierno estable ni definido, estaba expuesta a los ataques de los rebeldes y el mismo Telmo participa en una misión de escarmiento contra los asaltantes chichimecas, donde lo importante es que por accidente el caballo de Telmo hace morir al terror de los indios mexicanos llamado Pedro de Alvarado. Los vecinos de Guadalajara se dividen entre ir al valle de Atemajac o a Tetlán. Y Guadalajara se funda el 14 de febrero de 1542 por cuarta vez en otra ubicación. Y gracias a la decidida doña Beatriz Hernández en el valle de Atemajac, sobre el área del río San Juan de Dios ha quedado hasta hoy: he aquí la iglesia de San Juan de Dios.
Al mismo tiempo, Telmo Cañizares se entera de hechos contradictorios: por ejemplo, por entonces, Carlos Ometochtin, cacique de Texcoco, fue quemado por la autoridad española en la plaza principal de México-Tenochtitlán porque mantenía el culto a sus dioses paganos, pero las mismas autoridades juzgaban a Nuño Beltrán por quemar en la hoguera el líder purépecha Caltzontzin, acusado de adorar dioses paganos, de matar españoles y de otros cargos.
Alejandro Aquino tiene el mérito de cierta objetividad que puede no satisfacer ni a los que ensalzan ni a los que reprueban la acción de España, y en concreto de Hernán Cortés, en México.
En la novela, la narración se hace amena y fluida, con capítulos breves que definen las unidades narrativas y temáticas. El autor sabe dirigirla, combina bien la historia y la ficción, hasta que parece que por la misma facilidad de su fluidez se descuida y omite un verbo en una frase. A partir de esa página hay varios descuidos léxicos, ortográficos o de transcripción, por los que habría que recomendar al escritor que revise el texto de la novela antes de publicarla.
A pesar de esto, la narración sigue con buen ritmo, y aportando asuntos nuevos, como cuando un enviado de don Nuño encuentra a Álvar Núñez Cabeza de Vaca y a los supervivientes de la expedición de Narváez a Florida (1528) o la vida bulliciosa de México y Veracruz.
Otro punto de la novela es el de las correlaciones entre lo acontecido en Guadalajara (España) y lo que les sucede a Nuño y a Telmo en Pánuco, México y Nueva España. Como era habitual, se trasplanta la cultura europea a las nuevas realidades: se consideran "Aquiles de Guzmán y Teseo de Oñate". Otros elementos que traen comparaciones: la leyenda de Atzlán de los bisontes relatada por el ayo de los niños alcarreños (Cíbola y Quivira) y por los nativos americanos y confirmada por Álvar Núñez Cabeza de Vaca; el castigo de la hoguera en España y en México; el baño en aguas termales (Wiesbaden y México), pero sobre todo el afán de don Nuño Beltrán de liberarse, en Guadalajara, de la tutela de la familia del duque del Infantado y, en México, de carácter atractivo y arrollador de Hernán Cortés.
Importante es cuando el novelista traza bastante bien la formación de dos "bandos". Los partidarios de Hernán Cortés que se movilizan a su favor: el anterior gobernador Alonso de Estrada, el obispo Juan de Zumárraga, el cronista Bernal Díaz del Castillo, los monjes franciscanos, e incluso personajes venidos de la villa de Pareja (Cuenca). De la parte de don Nuño Beltrán está Gonzalo de Salazar, su esposa Catalina de la Cadena, Sancho Caniego, Cristóbal de Oñate, alcarreños venidos de la isla La Española y castellanos como Juan González, descontentos con el gobernador Estrada.
Hernán Cortés, con sus amigos en la Corte y su capacidad de endeudarse con los prestamistas de España, tendrá más influencia en la Corte. También don Nuño tendrá un decisivo valedor en su hermano, embajador en Génova. Con todo, don Nuño Beltrán de Guzmán queda menos conocido en la historia ante el brillo de Hernán Cortés.
En definitiva, la Corona española ha jugado con todos los Adelantados con ansias de gloria, honra, riquezas en las Américas; ha sacado partido de sus esfuerzos y después los ha puesto en entredicho, les niega sus derechos y sus pretensiones de dignidades y de sueldos.
La novela cuenta con grandes virtudes y se puede leer de un tirón porque está muy bien estructurada. Gracias a Alejandro Aquino por haber visitado Guadalajara de España para presentar su novela.







